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Los 100 deportistas mejor pagados: ¿dónde están las mujeres?

Pese a que desde hace ya varios años hay una lucha por reducir las brechas de desigualadad que sufren las mujeres en el deporte y que los Juegos Olímpicos París 2024 promovieron una participación igual en número entre los dos géneros principales, el deporte femenino está prácticamente excluido de las grandes bolsas financieras.

Sportico, un portal especializado en negocios y finanzas en el deporte, público la lista de los 100 deportistas mejor pagados a nivel mundial. Y de inmediato salta a la vista que no hay una sola mujer en ella.

¿Normal? Lo normal, tal como pueden imaginar, es que la gran mayoría de los listados sean hombres, pero en estas clasificaciones, que por cuarto año al hilo realiza Sportico, sí han habido mujeres incluso en posición top 20.

Desafortunadamente, en 2023 tampoco hubo mujeres en la lista.

Pero en 2022, la tenista japonesa Naomi Osaka apareció en el lugar 20. El caso de Osaka fue particular, pues sus ganancias deportivas fueron de 1.2 millones de dólares, pero por patrocinios y apoyos recibió otros 50 millones que la catapultaron a esa posición. Serena Williams, hoy retirada, también apareció en esa lista en el lugar 52.

Incluso en 2021, Osaka y Williams aparecieron en los lugares 15 y 44 respectivamente. Sí, ya lo vamos viendo: las mujeres rara vez acceden a las grandes bolsas de premios y salarios deportivos y patrocinios, y si no se es tenista, no hay manera de aparecer entre los y las 100 mejor pagados.

¿Qué tanto sesgo de género hay en la manera en la que se reparte el dinero en el deporte? Basta decir que en 2024, el deportista 100 en la lista fue el quarterback Daniel Jones, que inició la temporada con los New York Giants, fue mandado a la banca por mal desempeño y canjeado a los Minnesota Vikings, con ingresos por 37.5 millones de dólares, mientras que la mujer mejor pagada fue la tenista Coco Gauff con 30.7 millones.

Casi 7 millones menos entre un jugador de la NFL con una temporada para el olvido y una tenista que ganó un grand slam (Roland Garros) en dobles y el WTA Finals en singles, un evento exclusivo para las ocho mejores del mundo.

En este caso particular se puede argumentar que en la NFL se firman contratos multimillonarios por la expectativa hacia un jugador por sus recientes temporadas y que lo de Jones fue una apuesta fallida. Es verdad. Pero no es como que Gauff sea una improvisada: en 2023 ganó el US Open, lo que en un entorno similar a la NFL le habría valido un contrato por decenas de millones de dólares. También es cierto que entre los deportes hay diferencias, ya no digamos entre los mercados.

También me podrán argumentar que los deportes femeninos tienen menor audiencia. Sí, pero…

Los dos eventos más vistos en el deporte colegial de Estados Unidos, de la NCAA, fueron el Juego de Campeonato de futbol americano -masculino, obviamente- y la Final del baloncesto… ¡femenino! Es decir, más gente vio el partido por el título de mujeres que el de hombres en ese deporte. Ambos eventos estuvieron entre los 100 más vistos en la televisión de ese país durante ese año.

El 53% de las interacciones en redes sociales durante París 2024 fue provocada por atletas femeninas, pero solo el 43% de las noticias olímpicas fueron para ellas y solo el 39% del tiempo aire fue ocupado para sus competencias por los right-holders del evento. La conclusión es sencilla: el público pide más deporte femenino, pero los legacy media no responden en consecuencia.

¿Por qué deportistas como Gauff, Simone Biles, Iga Swiatek o Caitlyn Clark, entre muchas otras, no reciben la atención de patrocinadores que sus pares varones, ni los eventos femeninos -salvo en algunos casos del tenis- otorgan premios equivalentes?

Claro que hay elementos de lógica comercial que explican parcialmente -muy parcialmente- el fenómeno. Deberíamos ir deporte por deporte. Pero que ni una sola mujer aparezca entre los 100 atletas mejor pagados ya no puede explicarse bajo ese simplista y burdo concepto de «el deporte femenino no vende».

El cricket: otro caso para el análisis

En occidente, poca gente sabe que el segundo deporte con la base de aficionados más grande a nivel mundial es el cricket.

No, no el beisbol, no el basquetbol, no el tenis, mucho menos el futbol americano: el cricket. Solamente es superado por el futbol.

Y entre los listados de Sportico de 2021 a 2024, solo aparece un jugador de este deporte, Virat Kohli. El indio fue lugar 59 en 2021 y 61 en 2022, ambas ocasiones impulsado mucho más por patrocinios que por sueldos y premios.

¿Cómo es que un deporte que tiene 2 mil millones de aficionados en el mundo no genera más dinero?


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