
El primer partido de una Copa del Mundo que vi fue la inauguración de Italia 1990, cuando la sorprendente Camerún derrotó 1-0 a Argentina, que era la campeona mundial vigente. Un brinco descomunal de un desconocido François Omam-Biyik para el cabezazo y un error en el intento de atajada de Nery Pumpido provocó una de las mayores sorpresas en la historia del torneo.
Aquella Camerún, liderada por el veteranísimo Roger Milla -cuyo apellido en realidad era Miller-, demostró que lo de la inauguración no fue casualidad. Llegaron hasta los Cuartos de Final donde le dieron una batalla feroz a Inglaterra y cayeron en tiempos extra.
África le ha dado selecciones memorables al futbol, no por su palmarés, porque solo una de ellas ha podido llegar más allá de los Cuartos de Final, pero sí por el recuerdo que dejan. Equipos que Jorge Valdano definió como anárquicos, desobedientes a la táctica, pero guerreros de la cancha. Doce años más tarde, Senegal repitió el camino camerunés al vencer al campeón en la inauguración, Francia, y llegar a los Cuartos de Final.
Y aunque Cabo Verde no pudo llegar siquiera a los Octavos, ayer reivindicó que el futbol, y el deporte en general, vive de las buenas historias más que de la estadística e incluso del palmarés.
La veteranía del mítico Roger Milla, que a la fecha es el goleador más longevo de los Mundiales al marcar en Estados Unidos 1994 a los 42 años, es replicada ahora por un portero, Vozinha, que pasó de suplicar una visa para su madre al reconocimiento mundial por sus atajadas a jugadores que cobran más por sus patrocinios que por sus de por sí exorbitantes salarios.
El gol de Sydny López Cabral finalmente nos permitió ver uno de esos en esta Copa del Mundo como el de James Rodríguez a Uruguay en Brasil 2014, el de Maxi Rodríguez a México en Alemania 2006 o el de Manuel Negrete a Bulgaria en 1986: de los que sabemos que permaneceran en la memoria por su atrevimiento y belleza en la ejecución y que, probablemente, sean de los que se hacen una vez en la vida.
Cabo Verde: un país casi desconocido
Estoy seguro que los aficionados al futbol en México, y quizás no todos, supimos de la existencia de Cabo Verde hace 12 años con la llegada de Djaniny Tavares a Santos Laguna. El espigado delantero caboverdiano dejó huella con dos títulos de Liga, uno de Copa, además del título de goleo y el reconocimiento a mejor jugador en su último torneo, el Clausura 2018.
Tavares se fue después de ese certamen al futbol árabe y desde 2024 no tiene equipo. Hasta donde sé, tampoco ha anunciado su retiro. Con 35 años, bien pudo ser parte de esta historia, pero su huella en México, como el único campeón de goleo africano en nuestra Liga, nos enseñó la existencia de un país que era casi desconocido.
Otro futbolista caboverdiano, Alessio da Cruz, jugó en el Apertura 2021 para Santos, pero fue separado tras un torneo por indisciplinado, un patrón que parece ser sistemático, pues a sus 29 años, su lista de equipos parece tan nutrida como la que tuvo Sebastián Abreu.
Cabo Verde es el país número 175 del mundo por tamaño de superficie, también el 175 por volumen de población y el 166 por su Producto Interno Bruto.
Su selección, como otras de este Mundial, desde la también debutante Curazao y hasta la ya consolidada Marruecos, acudieron a reclutar futbolistas en su diáspora, con historias tan pintorescas como la del defensa Roberto “Pico” Lopes, nacido en Dublín, y a quien contactaron por un mensaje por LinkedIn que pensó primero que era una broma.
“Pico” recibió ese mensaje en 2019 de parte del entonces entrenador Rui Aguas, quien le ofreció representar al país natal de su padre. Nueve meses después de ser ignorado en el primer intento de comunicación, Rui Aguas volvió a intentarlo, “Pico”, que jugaba en el futbol irlandés, ni siquiera hablaba portugués y tuvo que usar un traductor en línea, pero supo que la oferta era real e imposible de rechazar.
Roberto “Pico” Lopes jugó todos los minutos de este Mundial.
En total, 14 de los 26 seleccionados de Cabo Verde nacieron fuera de su territorio. La diáspora en Rotterdam, Países Bajos, aportó a Laros Duarte, Deroy Duarte, Jamiro Monteiro, Garry Rodrigues, Dailon Livramento y al anotador del gol del Mundial, Sidny Lopes Cabral; Wagner Pina, Hélio Varela, Telmo Arcanjo y Jovane Cabral nacieron en Portugal; Logan Costa, Steven Moreira y Willy Semedo nacieron en Francia; mientras CJ dos Santos es oriundo de Filadelfia, además del caso ya mencionado de “Pico” Lopes.
El entrenador Pedro Leitão Brito, mejor conocido como Bubista, nació en 1970, cuando Cabo Verde aún era colonia portuguesa. El archipiélago de 10 islas, ubicadas al poniente de la costa de Senegal, a 570 kilómetros de Dakar, y donde vive medio millón de personas, celebra mañana 5 de julio sus 51 años como nación independente reconocida.
Ellos fueron los que por momentos le pusieron el puño en el cuello a la campeona del mundo.
Estadísticamente, Cabo Verde se fue de esta Copa del Mundo sin ganar un partido, sin llegar a los Cuartos de Final de Camerún de 1990 o Senegal de 2002, pero quizás con el calendario más complicado que haya visto un debutante, al enfrentar a tres campeones mundiales en cuatro partidos y, eso sí, lograr que ninguno los venciera en 90 minutos.
Cabo Verde fue una colonia portuguesa por cinco siglos, puente marítimo para el comercio de esclavos, pero su selección de futbol ayer conquistó al mundo jugando con la libertad que cualquiera ansía al pisar la cancha.
Como he dicho, el deporte vive de historias más que de estadísticas. La eliminación de los Tiburones Azules de Cabo Verde nacidos en Europa nos provocó una sensación de orfandad que solo sentiríamos cuando echan a nuestra selección.
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